Resulta que hoy te hemos extirpado el miedo.
La cirugía practicada no ha sido sencilla,
el tumor estaba metastático,
en fase de expansión,
empezaba a exteriorizarse
en el brillo opacado de tus ojos.
El miedo,
se había instalado en un rinconcito,
para tomar vistas,
pero pretendía devorarte sin avisar
y que tu lo aceptases como tuyo propio.
El miedo lo contrajiste sin darte cuenta.
Venía escondido
entre las caricias y los consejos de otros miedosos.
No pretendas, a partir de ahora, asustarte,
porque asustarás.
Ya no eres un ser social, te falta el miedo.
Si no llamas demasiado la atención, no te nombrarán.
Sin nombre y sin miedo, no debes tener prisa.
V i v e, h a s t a q u e m u e r a s.